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Viento – Historias 360°

Written by on 14 février 2021

Comme chaque semaine sur euradio, Esteban Nigro, diplômé en géologie de l’Université de Buenos Aires, nous raconte une histoire.

Pour ce nouvel épisode d’Historias 360°, Esteban Nigro nous parle du vent, ce mouvement naturel de l’air dans l’atmosphère et qui permet d’équilibrer les températures de la Terre…

Chronique en espagnol, vous trouverez le script ci-dessous:

15 – VIENTO

Autobuses apurados, bocinas interminables, taxis que apenas se mueven… Tomémonos un tiempo para respirar. Al inhalar y exhalar por nuestras narices, ese aire que va y viene es 78% nitrógeno, 21% oxígeno y pequeñas cantidades de otros gases. Afortunadamente a lo largo del día nuestros pulmones segundo a segundo recuerdan, invitan a ingresar y egresar, ese aire. ¿Pero qué hay del aire que al caminar por nuestra ciudad y que al doblar en una esquina, nos sorprende? ¿O el aire que al abrir una ventana en nuestra casa nos invade y de paso cierra violentamente la puerta del fondo? Ese aire en movimiento podemos llamarlo ventarrón o ventolera, si es violento; brisa o ventolina si es pacífico… y de forma general: viento. A propósito, no es casualidad que esta voz de raíz indoeuropea, tenga su origen en la palabra soplar.

Pero, ¿por qué hay viento? Para averiguar esto, los invito a que viajemos: así que a buscarse unas cómodas sandalias porque nos trasladaremos a aguas ecuatoriales. Flotando ahora en un barquito, en cualquier océano pero siempre sobre esa línea imaginaria que separa el hemisferio Norte del Sur nos enamoramos rápidamente del paisaje pero al minuto ya comenzamos a sentir un sofocante calor. Es que en el paralelo 0°, el sol cae cenitalmente sobre nuestras cabezas siendo la zona del planeta donde impacta con mayor energía. Pero bueno… este calor era previsible, no por nada vinimos en sandalias. La mayor molestia que sentimos es que no hay ni una pizca de viento para refrescarnos. Y hay una razón para ello: alrededor nuestro, millones de toneladas de agua son evaporadas por ese sol abrasador y llevadas bien alto en la atmósfera. Eso genera un movimiento de aire caliente que sólo posee circulación vertical y por eso no lo percibimos. Al llegar a la tropopausa y dado que estamos en el ecuador, ese aire caliente se desplaza en sentido Norte o Sur. En su viaje va enfriándose, y vuelve a descender y retornar superficialmente al ecuador para comenzar nuevamente el circuito. 

Acabamos de descubrir el origen del viento: el sol evapora agua, ésta asciende creando un flujo de aire caliente que viaja a zonas más frías donde vuelve a descender. Al igual que en el Ecuador, estas células de circulación cerrada se originan también en las latitudes 30° y 60° al Norte y Sur del planeta. Este movimiento natural del aire en la atmósfera, permite equilibrar las temperaturas de la Tierra. De no ser por el viento, en el Ecuador se registraría unos 15°C más y en los polos 25°C menos. 

Pero volvamos a nuestro barquito, y a ese calor ecuatorial y sin viento que sentíamos. Esta calma sofocante, ha sido siempre la perdición de la navegación a vela. Desde la antigüedad, los marineros han dejado registro en bitácoras de su desesperación e incertidumbre al permanecer boyando en el medio del mar sin poder desplazarse por semanas. Casualmente, la palabra calma proviene de la voz griega karma que significa “calor sofocante”. Es por eso que en la jerga de los marineros, la palabra se asoció con la ausencia de viento, que hacía sentir un calor abrasador. En latitudes ecuatoriales, alguna vez un barco español esperó una mínima brisa por semanas y en su desesperación, un marinero de ascendencia francesa vociferó al cielo que esa calma era chiche (shish). En francés, «chiche» significa «tacaño», y así describió el marinero a aquella calma por no ceder ni un poco de viento. Con el tiempo, aquella expresión se terminó acuñando en el lenguaje naval español como “calma chicha”. 

Pero afortunadamente para los navegantes, el planeta Tierra posee un eje de rotación inclinado permitiendo que a lo largo del año existan las estaciones. Y al ir pasando de una a otra, incluso en el ecuador el sol impacta distinto y la calma chicha tiene un pequeño desplazamiento Norte – Sur. Esto permite unos mínimos vientos que los marineros sabían después de semanas en algún momento llegaban y los aprovechaban para escapar de la temida calma chicha. 

Image : Michael Schwarzenberger

Pour retrouver tous les épisodes Historias 360° d’Esteban Nigro, cliquez ici


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