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Carbón – Historias 360°

Écrit par sur 4 avril 2021

Comme chaque semaine sur euradio, Esteban Nigro, diplômé en géologie de l’Université de Buenos Aires, nous raconte une histoire.

Pour ce nouvel épisode d’Historias 360°, Esteban Nigro nous parle du charbon de bois, utilisé depuis des milliers d’années. Mais avec quels avantages ?

Chronique en espagnol, vous trouverez le script ci-dessous:

22 – CARBÓN

Salimos a buscarlo por el barrio, por ejemplo, cada vez que queremos hacer una comida asada al aire libre. Lo asociamos a crisis económicas en películas inglesas como Billy Elliot. Incluso lo recordamos como pastillas que alguna vez nuestra madre nos hizo tragar prometiendo que esa vergonzosa colitis terminaría pronto.

El carbón vegetal existe desde hace miles de años. Desde épocas remotas el hombre junta leña seca, arma una pila, la cubre de hojas verdes, por último tapa todo con tierra y enciende por debajo un fuego. El proceso de convertir leña en carbón, no es tarea sencilla. Debemos cuidarnos de que la combustión sea lenta y con mínimo oxígeno, ya que si nos distraemos nuestra leña ardería como lo hace en una fogata. Pero… ¿cuál es la ventaja de hacer carbón vegetal? ¿Por qué hace tantos años lo venimos haciendo? La respuesta se encuentra en su poder calorífico. Hace tiempo el hombre descubrió que las calorías que emitía el carbón al arder, era el doble que la madera. De hecho, si no hubiese existido el carbón vegetal, jamás el hombre podría haber conseguido las temperaturas necesarias para fundir metales y por tanto no hubiese existido la edad del Hierro. Las elevadas temperaturas que se requieren para fundir la mayoría de los minerales no pueden alcanzarse combustionando simplemente madera.

Pero no sólo para fundir metales el hombre viene creando carbón vegetal a lo largo de la historia. La pólvora se compone de un 75 % de nitrato de potasio, un 12 % de azufre y un 13 % de nuestro amigo, el carbón vegetal. Sin este último, jamás  se hubiese descubierto que todos estos ingredientes al quemarse producen un gas que tiende a ocupar un volumen 400 veces mayor que la mezcla original, produciendo una fuerte presión en las paredes del recipiente que los contiene.

En el siglo XVI, hubo una explosión demográfica en Europa que generó una sobreexplotación de bosques para el uso hogareño de la madera. A eso se le sumó la expansión de sus potencias por el mundo comercializando con Asia, África y América a través de sus barcos. Esto trajo aparejado no sólo la mayor demanda de madera para construirlos, sino para crear carbón vegetal con el que fundir metales para dotar de cañones y armamento en alta mar. Rápidamente los europeos se dieron cuenta que se quedarían en pocos años sin bosques, por lo que había que buscar una alternativa a la madera. Allí, Inglaterra recordó sus minas de carbón mineral que desde tiempos remotos explotaba pero apenas como una pequeña industria. El carbón mineral tiene origen en grandes acumulaciones de flora que en zonas pantanosas al morir quedan sepultadas en el fondo del agua. La ausencia de oxígeno y la presión que ejerce los cientos de metros de sedimento que así se acumulan por miles de años, terminan compactando esa materia orgánica y creando después de millones de años carbón mineral. A medida que se va compactando su nombre cambia y su poder calórico mejora: comienza como Turba, pasa a Lignito, después Hulla y finalmente Antracita. A lo largo de la historia, el hombre ha ido en búsqueda de ellos debajo de la tierra, de allí las clásicas galerías subterráneas, rostros ennegrecidos y cascos con linternas que asociamos a la vida del minero.

A comienzos del 1600, se descubrió en Inglaterra que si cocinaban el carbón mineral en ausencia de oxígeno, tal como se hacía con la madera para conseguir el carbón vegetal, obtenían un súper carbón que llamaron coque de uso seguro y poder calórico excelente. Para colmo de bienes, la cocción del carbón mineral, liberaba metano y rápidamente se le encontró su uso distribuyéndolo mediante cañerías para lámparas en el alumbrado público y en domicilios de familias pudientes.  Y a partir de ahí Europa comenzó a fundir en cantidad casi cualquier mineral y a muy bajo costo. Así como el carbón vegetal había dado origen alguna vez a la edad de Hierro, el coque abrió las puertas a la primera revolución industrial. 

Pour retrouver tous les épisodes Historias 360° d’Esteban Nigro, cliquez ici

crédits photo : Leunajones, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons


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